03 octubre, 2021

Prólogo

 

Las noches de junio en la comuna Del Zarco son bastantes húmedas. Las neblinas que emergían en la zona suelen ser muy densas, puesto que sus terrenos están ubicados en abandonados humedales, cuestión que no impidió a una constructora ver aquel lugar como el condominio soñado de todo ciudadano santiaguino, y, por qué no decirlo, para todo chileno que quiera probar el éxito de vivir en la capital. Con casas pareadas pero elegantes, no pasó mucho tiempo para que, de un poblado casi exclusivo, se transformara en una comuna dormitorio más de Santiago, con sus calles estrechas para vehículos y accesos complicados para la capital, transporte público deteriorado, pero, aun así, Del Zarco se mantenía lejos de todo el Santiago Centro, del “Gran Santiago”.

De esto venía pensando Catalina, al bajar del transporte público en un paradero que la dejaba a diez cuadras de su casa. Mientras se lamentaba que su paradero estuviera tan lejos de su hogar, aún quedaban en su cuerpo esas horas de bailes y cervezas que pasó en una discoteca en el sector de Bellavista. Sin ninguna razón aparente, una amiga la llamó para pasar un buen rato y terminaron con un montón de sus amigas de universidad bailando y esquivando miradas lascivas dentro de la envolvente música que en cual no soportaba, pero la cerveza y el calor humano que existía dentro del lugar le agradaba. Luego de una semana complicada de estudios y trabajos, semanas de dolor por una relación que no llegó a ninguna parte, fue justo y necesario una pequeña escapatoria, algo que liberara su mente de todos esos pensamientos de rabia, culpa y desgaste de lo que puede llamarse “una vida responsable”, como se lo mencionaba su madre cada vez que la veía perdiendo el tiempo, que tenía que preocuparse de vivir como una adulta.

 - Veinticuatro años. Una adulta. – Se murmura bajo su bufanda, en cual se humedecía al hablar. Estaba a meses de cumplir veinticinco años y aún no sabía qué hacer con su vida. Le gustaba la música, tocaba el bajo, pero también le iban bien las matemáticas. No sabía si iba a vivir de la ingeniería comercial, pero por lo menos iba a darle dinero para tener cuantos bajos quisiera. – Una meta sencilla, pero esperanzadora- volvía a pensar.

Ya iba por la quinta cuadra. Quedaba la mitad. Había escrito a su madre antes de bajar del transporte público, puesto que no le gustaba sacar su celular tan tarde en la calle. Últimamente los robos en la comuna se habían disparado y no había mucha seguridad. Los reclamos de los vecinos se hacían más presentes ante la masividad de personas que elegían aquella comuna para vivir, incluyendo un campamento en los territorios más abandonados de los humedales. Catalina aún se preguntaba cómo podían vivir en aquellas condiciones, con esos fríos asesinos y la salubridad por el suelo.

La neblina la preocupaba. Había vivido ya más de quince años en Del Zarco y sabía de neblinas, de los fríos y de las horas en cual era más necesario abrigarse, pero hoy estaba muy densa. Una densa neblina de viernes en una fría noche de junio. A pesar de que aún eran las once de la noche, los vecinos estaban acostumbrados a quedarse en sus casas, por ende, las calles estaban completamente desiertas. El barrio donde vivía no era precisamente muy juvenil, así que eran muy pocas las casas en donde pasada la medianoche había fiestas o alguna celebración que implicase un ruido molesto para todos los residentes. Catalina aceleró el paso. No se sentía bien. De repente ese mareo casual que sentía en el bus aumentó mientras incrementaba su andar. Quizás no le asustaba aquella soledad existente, sino en la neblina. Aquella densa y poderosa neblina, llegando al punto que no lograba ver más allá de un metro de distancia.

Cuando ya aceleraba, notó que chocaba con algo y, al perder el equilibrio, cae al helado y húmedo concreto de la vereda. Extrañada de con qué se había golpeado, ve una mano extendida ofreciéndole ayuda.

- Hey, ¿estás bien?, disculpa, flaca, no te vi. - dice una voz masculina.

- No… no te preocupes… Estoy bien, gracias. – Respondía mientras tomaba la mano que esta persona. Al segundo de estar de pie, se sacude los pantalones y chaqueta, que quedaron notoriamente mojados con la caía. Luego se percató de la persona, en cual seguía delante de ella, la miraba con rostro de reconocerla.

- ¡Cata! Oh, debí imaginar que eras tú. Pucha, mira a la hora que nos topamos afuera.

- ¡Oh! Hola, si… No te reconocí. – Efectivamente conocía aquel muchacho. De seguro sabía su nombre, pero no lo recordaba en ese momento. Era un vecino de algunas cuadras. Un joven corpulento, alto y de tez morena que conocía de hace años en el sector. Puesto que las residencias en donde viven son de pocos años, los vecinos tienen a reconocerse fácilmente.

- Oye y ¿estás bien? ¿Quieres que te acompañe a casa? – Preguntó el joven, atento a la respuesta.

- No, no te preocupes, si ya estoy llegando. Y, nuevamente, disculpa. - Mencionó nuevamente Catalina, tras adelantarse al caminar. ¿Cómo es que él sabía su nombre y ella no?

- Okey, no hay problema. Nos vemos. Cuidado con la neblina. – Dice en tono de broma luego de una risa simulada casual. Se despiden con un gesto de mano y cada uno toma su propio camino.

- Mateo. Mateo, se llama. Qué vergüenza – Se dice Catalina luego del poco andar y culpándose por tu tardía al recordar el nombre del joven. Luego de ello, lo único que quería era llegar luego a su casa para darse una ducha. Lamentaba la caída. Justo estaba estrenando una nueva chaqueta roja larga, en cual rogaba que no quedara con restos de barro. Recuerda cuando se la mostró a su madre y ella le dijo con ternura que era una “caperucita roja profesional”. La avergonzó un poco, pero de igual manera sintió aquella ternura que sólo una madre le podía entregar.

Ya sólo faltan dos cuadras. Empezó a buscar sus llaves para tenerla lista para abrir la reja de su casa. Antigua costumbre que tiene desde años. Le cargaba buscar las llaves en el instante de la llegada; tenía que entrar rápidamente, puesto que siempre llega teniendo unas terribles ganas de ir al baño. Ahí la encontró. Buscó la llave morada especial que dedicó para la reja. Para la puerta era la llave roja. Lo encontró simpático cuando fue a hacerse unas copias para ella, tras cambiar las chapas de su hogar. Revisó su reloj para ver si llegaba muy tarde: once y cuarto. Perfecto. Quizás podía terminar aquella serie que la ha tenido cautivada toda esta semana. O tal vez sólo escuchar un poco de música para quedarse dormida. Todo depende de cómo responda su cuerpo a la ducha. Eso es sagrado.

- Necesito un café. – Se dijo al sólo faltarle una cuadra al llegar a casa.

Faltaban quince minutos para las doce de la noche. Su madre, ya acostada viendo televisión, revisaba su celular a la espera de algún mensaje de su hija.

Aún no llegaba.

 

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El año pasado, en las cuarentenas, decidí escribir algo. Salió algo parecido a un libro. O una mini novela, no sé como llamarlo. Quiero regalarles el prólogo. Y ver si les gusta para seguir subiendo otros capítulos. No sé si es algo tan genial para publicarlo (y no sé como jaja), pero eso.


Comenten y todo!

 

 

 

24 diciembre, 2015

600 AD

Entre viajes te busqué,
lugares imposibles,
paraíso ideal.
No todo fue así,
la oscuridad se asoma
por lo que pasamos al final.

Verás la realidad,
Sentirla a flor de piel,
la verdad siempre es tan cruel.
Cegados ante ti,
la majestuosidad,
Nunca esperamos tal verdad.

El tiempo caerá sin valor ni fe (fe en la que el)
el reflejo interior, se irá sin mas.

Abrazo el perdón.
Mostrarás que aún se logrará
reescribir la realidad.

Entre sueños te busqué
promesas inconclusas,
el cumplir no va en mi.
Cobijas mi dormir,
abrazas mis temores,
muéstrame el destino a seguir.

Levanto mi mirar
El cielo azul saluda
Nubes blancas por montón.
Los cielos velarán
la vida terrenal
La armonía fluye en su unión.

El tiempo no es mas que un control moral...
Fatal, no hay piedad en su andar y andar.

Aún sin la fe,
la esperanza aclara nuestro andar,
entre luz y oscuridad.

Entre risas te busqué,
sonidos placenteros.
Música sin un final.
No todo está tan mal,
la realidad es una,
la que yo construyo hacia ti.
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Escribí esto en base al tema 600 AD de Chrono Trigger. Igual es como de lo último que he escrito y me ha gustado. Durará poco... si no hago algo con esto, lo eliminaré al rato.

15 enero, 2015

Silencio




No todos tienen algo que decir.
Muchos ya se han rendido a la vida, pero aún siguen en ella.
Pero no por ello, no tienen sus propios pensamientos.
No por ello, sus manos no escriben sus delirios y frustraciones.

No todos tienen a esa persona aquella,
depositadora de problemas, vómito de obvios consejos.
Pero no es por ello que no lo deseen...
Esa palmada a tu espalda y una cabeza inclinada siempre alienta.

No todos necesitan palabras, pero no por ello dejamos de buscarlas,
de oírlas, de tocarlas,
así como seres vivientes, apego humano,
tocar nos hace sentir la realidad, la áspera verdad.

El silencio nos hace humanos.

No todos tenemos algo que decir.

02 mayo, 2013



"¿Quieres?"

04 abril, 2013

Regalo para Andy


Vivo solo por ti
Inundada en pensamientos
Como una loca enamorada
Todo lo que soy es por ti
O acaso crees que no sueño contigo?
Respiro en tu honor

Pero acaso tu me corresponderás algún día?
Es entonces el momento de decir adiós? en esta
Zona profunda de tu corazón nunca podre entrar
Obsesión se llamara mi
Amor por ti

Tal vez nunca sepas como me
Enamore de ti

A este absurdo sentimiento
Mejor exterminarlo y dejarlo muerto
O acaso algún día serás mio????

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Un escrito que encontré por ahí, que me hicieron hace muuuucho tiempo. Vaya... como cambian las cosas. San Martín me agradaba.

16 marzo, 2013

Fragmentos de Alma


En todo desarrollo de un ser humano,
en todo desarrollo de una persona,
los lugares y situaciones son importantes de recordar.

El pasado es nuestro puente al futuro.
Es nuestra enseñanza inenarrable de la vida.
Fracasos, logros, felicidades y tristezas.

He aquí la construcción de mi persona.
Momentos que por nada del mundo olvidaría.
Situaciones que por ningún motivo ignoraría.

En cada uno de estos lugares hemos de entregar algo.
Nuestro grano de arena para nuestra construcción.
Un fragmento de alma, para nuestra perfección.

He de entregar felicidad, pero también desdicha.
Sentimientos contrariados que, sin duda alguna,
te hacen meditar si realmente estás haciendo lo correcto.

Nuestra alma, inagotable fortaleza del cuerpo humano.
Nuestra resistencia tan robusta pero a la vez tan frágil.
Un hermoso cristal forjado de un material tan volátil.

¿No lo crees así?

Pues… te comprendo.

Puedes llamarlo como quieras.

Pero mis Fragmentos de Alma están aquí, allá y en ti.

Nunca dejaré que mi huella se pierda, ya sea para bien o para mal.

Es donde me veo forjado y es así como mi destino está siendo escrito.

¿No lo crees así?

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Texto creado en el mismo día de publicación. Pronto usaré este texto para algo y también tiene relación con la imagen. Espero que todo salga como espero.

25 febrero, 2013

Cicatrices del tiempo




¿Cuál fue el comienzo de todo esto?
¿Cuándo comenzaron a girar los engranajes del destino?

Quizás sea imposible comprender esa respuesta ahora,
desde las profundidades del flujo del tiempo...

Pero, con certeza, en aquel entonces,
quisimos a tantos, pero también odiamos mucho,
hicimos daño a los demás y también a nosotros mismos...

A pesar de ello, corríamos como el viento,
mientras nuestras risas resonaban
bajo los cielos azulados...

- Opening "Chrono Cross"
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Reviviendo el blog con este texto sacado de la obra maestra de PSX "Chrono Cross", secuela de la gran belleza "Chrono Trigger". Mas que nada lo subo porque el final de este juego es un golpe al corazón con grandes pensamientos y juega mucho con la sensibilidad. Chrono Cross es sentimiento, poder de vivir y de desarrollar nuestro futuro.

¿La imagen? Schala "Kid" Zeal... hermosa.