15 septiembre, 2009

Un día de ira...




¡Qué terrible!

¿Sabes lo que es tener que esperar a que tu maldita cabeza te diga "¡Listo! Esto es lo que necesitas"?

La necesidad de un vuelco en mi vida me causa un irritamiento fatal.

¿Qué puedes comprender, tú, pobre mortal, sobre la confusión entre las personas? Ésta es mejor; ella me quiere; éste es un pobre imbécil; ¡Aún te espero!

¡Qué horrible!

Entonces, ¿Aún puedo anhelar a esos sentimientos que alguna vez pensé que estaban ya extintos?

Es un tedio no poder controlar los deseos, las aventuras, los amores y las palabras. Y también lo es la propia valoración.

¿Soy algo significante para tí? ¿Acaso sólo soy un sucio paño de lágrimas, de tantos usos que traspasaron a mi diario vivir?

Ya nada me sorprende.

Pero todo me duele.

Y solo tú me destruyes, dejando que mis suaves caricias al nuevo día, queden en míseras espesuras de la soledad...

De mi bella agonía.

1 comentario:

Bel ♣ dijo...

Más bien diría un día desdichado. . .
Está bien, sin embargo, deberías fijarte más a la hora de referirte a ti, porque no es muy conveniente usar mucho la autorreferencia cuando ya sabemos que hablas de ti.
No es necesario que después de una exclamación empieces con mayúscula, para eso está la coma (:


Un beso señor Victoriano