11 febrero, 2010

"A"



Así llega la tercera noche, silenciosa, casi sin nada que ofrecer, sólo la brisa nocturna que golpea las hojas de los árboles, en donde terminan cayendo de golpe en el insensible concreto.

Arde el tabaco de mi cigarro mientras escribo mi pequeño relato de estanoche, en donde se sienten más miradas en mi alrededor y me cohibo ante tales persecusiones. Tanto cigarro muestra la manera por la cual opté para matar el tiempo y muchas colillas son testigos de ello. Creo que tanto matar el tiempo mata más a mi organismo.

Ante ello, el humo de este vicio me hace pensar en el día que podré verte. Pienso, más bien, hago memoria de los momentos que he pasado contigo y de cuanto deseo de que sean más. Comienzo a aclarar que mis sentimientos por tí van creciendo cada día más y más y, lamentablemente, caigo con la tediosa conclusión que aquel beso que nos dimos quede en el olvido.

Aquello debe significar algo, y es ese algo que en mi tercera noche abordará mis pensamientos.

Anhelarte es mi razón de avanzar.

No hay comentarios: