
La muerte de mi alma por fin ha llegado,
se marchó sin dejar pésame alguno.
Veo el abandono de mi alrededor
y la indiferencia de mis pasiones.
Quien sabe donde irá a parar la muerte,
que va acabando hasta mi cuerpo oprimido.
Sin amor, sin alma, sin pasión,
sólo recorreré los últimos pasadizos de mi vida.
Canderoso amor ¿Dónde me haz dejado?
Heme de levantar inbáculamente,
heme sepultado en mis desgracias.
¡Muerte, llévame ya de este mundo!
Nada sacará de mi mente esta melancolía
y nada llenará el vacío que dejó este amor...
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